Parece que fue ayer cuando tu hijo/a te contaba todo lo que le pasaba en el colegio y buscaba tu mano para caminar por la calle. De un día para otro, las conversaciones se han vuelto escasas, pasa las horas en su habitación y sientes que cualquier comentario tuyo acaba en discusión. Esta situación genera mucha frustración y dudas en las familias.
Aceptar que esa etapa infantil ha terminado es el primer paso para poder conectar con la nueva persona que tienes en casa. Entender qué ocurre en su cerebro y en sus emociones te dará las herramientas necesarias para acompañarle sin que la convivencia se convierta en una batalla constante. A lo largo de este artículo vamos a profundizar en todo este proceso vital para que sepas cómo gestionarlo.
Los cambios psicológicos en la adolescencia explicados a las familias
Lo primero que debes interiorizar es que la actitud de tu hijo/a no es un ataque personal hacia ti. Durante estos años, la mente y el cuerpo experimentan una transformación espectacular. Es una época de transición donde dejan de ser niños/as pero todavía no son adultos y tienen todavía muchas cosas que aprender, lo que les sitúa en una posición vulnerable.
La construcción de una nueva identidad
Es la etapa en la que pasan de la dependencia infantil a buscar su propia autonomía. Para ello, necesitan alejarse emocionalmente de sus padres y apoyarse en su grupo de referencia que suelen ser amigos/as. Sentir que encajan con sus iguales se convierte en su prioridad absoluta. Como señalan los informes de la Organización Mundial de la Salud sobre salud mental, esta fase es crucial para el desarrollo de hábitos emocionales que marcarán su bienestar futuro.
Durante estos años se preguntan constantemente quiénes son y qué lugar ocupan en el mundo. Esta búsqueda viene acompañada muchas veces de rebeldía y de cuestionamiento de las normas establecidas en casa. Necesitan poner a prueba los límites para saber hasta dónde pueden llegar por sí mismos.
El desarrollo cerebral y las reacciones impulsivas
La parte del cerebro encargada de las emociones, la búsqueda de sensaciones y las reacciones más impulsivas (como la amígdala y otros sistemas emocionales) está muy activa durante esta etapa. Por eso, pueden sentir la alegría, la tristeza, la vergüenza, el enfado o la frustración con una intensidad enorme. Sin embargo, la corteza prefrontal, que es la zona responsable de funciones como: pensar antes de actuar, controlar los impulsos, planificar y organizarse, anticipar las consecuencias de sus decisiones y regular las emociones, todavía está madurando y seguirá desarrollándose hasta bien entrada la veintena.
Esto explica por qué a veces actúan de forma tan reactiva, por qué un pequeño problema lo viven como un drama absoluto o por qué toman decisiones que desde el punto de vista adulto parecen totalmente ilógicas. No es que quieran llevarte la contraria a propósito, es que su cerebro está, literalmente, en construcción.
Cuándo dar el paso hacia la terapia para adolescentes
Durante esta etapa, es muy habitual que haya discusiones y que el clima en casa sea tenso de vez en cuando. Forma parte del proceso de crecer. Sin embargo, hay ocasiones en las que las dificultades superan lo esperable y el malestar empieza a afectar seriamente a la vida del adolescente o a la dinámica familiar. Es aquí donde la terapia se convierte en un recurso de gran valor para la familia.
Un nuevo camino para reconectar con tu adolescente
Acompañar a un hijo/a en esta fase requiere actualizar por completo nuestra forma de educar. Lo que te funcionaba hace un tiempo ya no sirve hoy. Necesitamos cambiar el control férreo por la confianza, fomentar su autonomía marcando límites claros y, sobre todo, aprender a escuchar sus preocupaciones sin caer en la tentación de soltar un sermón a la primera de cambio. Es una época compleja, pero también es una oportunidad preciosa para conocer a la persona adulta en la que se está convirtiendo, no te olvides de que sigue siendo tu hijo/a.
Si notas que la comunicación en casa se ha roto por completo, que las discusiones os están superando o quieres entender los cambio por los que está pasando tu adolescente en esta etapa, buscar apoyo es una decisión inteligente y responsable. Desde mi consulta de psicología te ofrezco un espacio seguro y confidencial donde iniciar la terapia familiar que os ayudará a gestionar esta etapa. Si quieres que trabajemos juntos para recuperar la tranquilidad familiar, ponte en contacto conmigo y juntos daremos el primer paso.