Los cambios de humor en la adolescencia y cómo ayudar en casa
La adolescencia es una etapa de transformación profunda. Es el puente entre la infancia y la vida adulta y viene acompañada de un torbellino emocional que a veces descoloca a toda la familia. Si notas que un día tu adolescente está feliz, charlando sin parar, y a la mañana siguiente se encierra en su habitación sin querer cruzar palabra, debes saber que no estás sola. Estos cambios de humor en la adolescencia son una parte completamente natural de su desarrollo evolutivo, aunque gestionarlos en el día a día pueda ser un reto agotador para las madres y los padres.
Entender el cerebro adolescente para mejorar la convivencia
Durante estos años, la parte encargada de regular las emociones y tomar decisiones racionales todavía está en construcción, mientras que la zona que procesa los impulsos está muy activa. Las hormonas juegan su papel, por supuesto, pero también lo hace su entorno social y su necesidad de pertenencia a un grupo, de ahí que ahora sus amigos o amigas se hayan vuelto su prioridad.
Empiezan a separarse de sus figuras de apego principales para buscar su propio lugar en el mundo. En este proceso de búsqueda de identidad, es muy común que aparezcan problemas de autoestima, ya que se comparan constantemente con sus iguales, con sus referentes o con la perfección irreal que ven a diario en las redes sociales.
Es fundamental que, como madres y padres, ofrezcamos un espacio seguro donde se sientan acompañados y escuchados sin ser juzgados. Es importante entender que sus reacciones desmedidas a veces no son un ataque personal, sino una falta de herramientas para gestionar lo que sienten, y entender esto, cambia por completo la forma de acercarnos a ellos y ellas.
Causas principales de esos cambios emocionales
Para poder ayudarles, primero necesitamos comprender qué provoca esos cambios de humor. En muchas ocasiones, lo hacen porque se enfrentan a situaciones que les sobrepasan y no saben cómo expresarlo de otra manera.
El reto constante de la aceptación personal
Uno de los mayores desafíos a los que se enfrentan es lograr la aceptación personal. Sentir que encajan, que son válidos tal y como son y que su grupo de amigos y amigas les respeta es clave para su bienestar emocional en el presente y en el futuro. Cuando sienten que no cumplen con los estándares sociales o estéticos de su entorno, su humor se resiente y pueden reaccionar con aislamiento, tristeza o irritabilidad.
Las exigencias académicas y el cansancio
A esto hay que sumarle la presión del instituto, teniendo en cuenta que aquí pasan mucho tiempo de su día. Los exámenes, las expectativas sobre su futuro y el miedo a fracasar generan una carga mental muy fuerte.
Sus ritmos de sueño cambian de forma natural en esta etapa, lo que a menudo provoca que estén agotados. Un adolescente cansado y estresado es mucho más propenso a tener respuestas bruscas en casa.
Pautas para fomentar una buena relación familiar
Acompañar a un adolescente en esta fase requiere grandes dosis de paciencia y empatía. Si sientes que la situación te supera en algún momento, puedes apoyarte en la orientación para madres y familias para encontrar estrategias prácticas que rebajen la tensión. Aquí tienes algunas recomendaciones que puedes empezar a aplicar hoy mismo
- Valida sus emociones en lugar de minimizarlas. Evita frases como: “yo no era así”, «son tonterías de la edad» o «no es para tanto». Prueba a decirle «entiendo que esto sea importante para ti» o «veo que estás muy enfadado/a y tienes derecho a estarlo».
- Elige tus batallas. No todas las discusiones merecen la pena. Deja pasar las cosas pequeñas (como el desorden puntual de la habitación) y mantente firme en los límites verdaderamente importantes para la convivencia y su seguridad, cómo, las faltas de respeto.
- Fomenta la comunicación indirecta. A veces, hablar cara a cara y sentados en la mesa les intimida, o directamente piensan que les va a caer un sermón. Aprovecha los trayectos en coche o mientras hacéis alguna tarea juntos para sacar temas delicados, suele ser mucho más efectivo.
- Respeta su espacio. Su habitación es su refugio. Si se encierran tras una mala cara, dales tiempo. Forzar la conversación cuando están alterados solo empeora las cosas. Dale el tiempo que necesite para regular su enfado, pero es importante hablar después de lo que ha ocurrido.
Cuándo es el momento de buscar apoyo externo
Aunque las subidas y bajadas de ánimo son esperables y naturales en esta etapa, a veces la situación se enquista y la comunicación se rompe por completo. Si ves que la irritabilidad es constante, que hay un aislamiento muy marcado o que este malestar general le impide hacer su vida normal, relacionarse con sus amigos o ir a clase, puede que necesite un espacio propio para desenredar sus emociones.
Mediante la terapia online para adolescentes, les ayudamos a que adquieran los recursos necesarios para conocerse mejor, entender qué les pasa y ganar seguridad en sí mismos sin sentirse juzgados. Si tienes dudas sobre cómo manejar esta etapa, te sientes desbordada por las continuas discusiones o crees que tu adolescente necesita hablar con alguien neutral, reserva tu sesión. Haremos equipo para que esta transición vital sea mucho más serena para todos.